Al final de 1822 la situación en España era desdichada. De un extremo a otro la Península ardía; las partidas absolutistas brotaban como del fondo de la tierra armadas y equipadas.
En el Norte, don Carlos España, Quesada y Abuin espiaban el momento de entrar con sus fuerzas camino de Madrid; don Santos Ladrón estaba entre Lumbier y Pamplona; Juanito el de la Rochapea, en las Cinco Villas de Navarra; Castelar y Guergué, en el Roncal; Uranga y el Fraile, en Alava, reclutando gente por los alrededores de Santa Cruz de Campezu. Además de estos, Antoñana y Gambarte campeaban en la ribera del Ebro, y Castor, Zabala, Gorostidi, Eraso, Uranga, y otros muchos, formaban partidas en los pueblos vasconavarros.
Contra estos cabecillas operaban constantemente los liberales; Torrijos había batido a Ladrón y a Uranga; Fermín Iriarte, Chapalangarra y López Baños no dejaban descansar a sus tropas.
Además de las columnas grandes había pequeñas partidas, como la de Leguía en Navarra, la de Mantilla en Alava y la de Arana en Logroño.
A mediados de invierno Torrijos entraba en Burguete y tomaba el fuerte de Irati, y Leguía desalojaba a los absolutistas de Valcarlos.
En Castilla se había vuelto a presentar Merino con sus antiguos partidarios. Caraza, el Gorro, los Leonardos, el Inglés, Cuevillas, el Rojo de Valderas y otros, operaban en combinación con el Cura.
Entre Aragón y Valencia, y por la parte del Maestrazgo, andaban Chambó, Rambla, Capapé, la partida de los Chicos de Calatayud y otra porción de facciosos sueltos. Cada partida era perfectamente autónoma. Había algunas juntas realistas, como la Junta Suprema de Mequinenza, pero nadie la hacía caso.
De los más importantes cabecillas aragoneses era Capapé, que luego tuvo también importancia por una sublevación de carácter realista.
Capapé estuvo a punto de ser condenado a muerte, siendo brigadier, en 1824; pero se defendió mostrando dos cartas del infante don Carlos, en las que le incitaba a la rebelión.
Joaquín Capapé era un carretero de Alcañiz convertido en soldado durante la guerra de la Independencia.