Se le llamaba de apodo el Royo. Había querido ser oficial de los voluntarios liberales de Alcañiz, y como no pudo conseguirlo, se alistó entre los realistas.

Capapé estaba casado con la hermana de un fraile dominico llamado Garzón. Esta, Pepa Garzón, apodada la Morena, era una mujer un poco alborotada y escandalosa, que acompañaba al marido en sus empresas guerreras, y que murió en Alcañiz durante el cólera del 34.

Rambla y Ramón Cambó eran cabecillas ignorantes y bárbaros.

Respecto a la partida de los Chicos de Calatayud, la mandaba Mosén Manuel Oroz. Esta partida se disolvió después del 7 de julio, y Oroz apareció más tarde en Navarra con otra partida.

La Junta de Mequinenza la dirigía don Juan Adán Trujillo, que formó un batallón, que luego se incorporó a las tropas de Bessieres.

El Empecinado había luchado con las partidas de Aragón y había derrotado a Capapé en Almonacid de la Sierra, donde le cogió cerca de 400 prisioneros.

En la Mancha, Andalucía y Murcia, las partidas realistas eran más de bandolerismo que de facción.

Los compañeros del guapo Francisco Esteban de Davalillos y de Jaime el Barbudo se habían convertido de pronto en soldados de la Fe. En la Mancha alta Manuel Adame, el Locho, de chico porquero y luego basurero en Ciudad Real, ex guerrillero también de la Independencia, se había echado al campo, y llegó a tener mil quinientos caballos.

El Locho, un fraile capuchino teniente suyo y Palillos se pasearon por la Mancha con unas buenas mozas, y al entrar en Toledo se llevaron de las platerías toledanas unos tres millones de reales.

En Valencia merodeaban Rafael Sempere y el suizo Carlos Ulman.