II.
LOS EXTRANJEROS EN ESPAÑA
Todas las revoluciones, por ser explosión de ideas generales, tienen cierta tendencia al internacionalismo.
Ya la guerra de la Independencia, considerada fuera de España como principio de la lucha de las nacionalidades contra el Imperio, además de hacer cruzar el suelo de la Península a dos ejércitos tan numerosos para la época como el francés y el inglés, atrajo a España a una serie de extranjeros, entre los que se señalaban los O'Donnell, los Bassecourt, los Saint-Marc, los Sarsfield, y otros muchos.
En la lucha de la libertad por el absolutismo, al restaurarse la Constitución en 1820, aparecieron también en España más extranjeros que en período normal.
En las filas constitucionales se vieron figurar a españoles llamados O'Donnell, Van-Halen, Rotten, Miniussir, Merconchini...
Al lado de estos españoles figuran en esta época franceses como Cugnet de Montarlot, Vaudoncourt, Nantil, el oficial de artillería que estudiaba la defensa de Bilbao; Delon, Fabvier, que luego se distinguió en Grecia; Armando Carrel y Caron; ingleses como Roberto Wilson, e italianos como Pacchiaroti, Ansaldi, Olini, y otros.
En los dos campos, en el absolutista y en el liberal, los extranjeros fueron quizá los más exaltados.