También extranjera y también absolutista fué Josefina Comerford, la amiga del Trapense.

Esta Josefina se distinguió, en la lucha constitucional, por sus ideas clericales; quizá fué la única mujer que llegó a destacarse en el campo absolutista.

No deja de ser extraño que en un país tan retrógrado como España, en donde se habían distinguido muchas mujeres en la guerra de la Independencia, no llegara a señalarse ninguna por su entusiasmo absolutista en el período constitucional. La única que se destacó fué esta Josefina, inglesa fanática y arrebatada.


III.
LAS CARTAS DE TERESITA

Estaba Aviraneta en Madrid desde hacía tiempo presenciando con pena y con desprecio la tarea de masones y de comuneros de desacreditar la libertad y echar abajo la Constitución.

Aviraneta, que nunca había tenido entusiasmo por los masones, porque su comedia místicoarquitectónica no era de su gusto, y no quería nada con los comuneros, porque le constaba que muchos eran agentes del absolutismo, se inclinó hacia la naciente sociedad de carbonarios.

El ver la influencia que en París tenía el carbonarismo, había inclinado a Aviraneta a esta sociedad.

Siempre que podía acudía a la Fontana de Oro, a una reunión de carbonarios establecida allí; pero el carbonarismo había venido tarde a España, cuando el entusiasmo liberal estaba decayendo y no tomaba impulso.