—No lo sabía.
—Pues, sí.
—¡Lástima! Tiene mucho talento.
—¡Oh, sí tiene talento el señor de Corpás!—exclamó la francesa.
—Ahora aquí, para inter nos, yo creo que es un canalla—insinuó Aviraneta.
—Completo.
Esto para madama Luisa era un elogio.
—Verá usted. El duque de San Carlos le había nombrado cónsul de Portugal; tenía una causa por suplantar títulos y honores; pero, a pesar de esto, seguía intrigando y entrando en el cuarto del rey; a un comerciante le sacó treinta mil reales por ofrecerle su protección; a un señor no sé cuánto por hacerle marqués.
—¿Y tenía poder para eso?