Teresa.»


XI.
LOS CARBONARIOS DE MADRID

La pasividad de don Eugenio desapareció un día que fueron a verle el Majo de Maravillas y un miliciano nacional a quien llamaban el miliciano Fachada, que había querido matar al infante don Carlos de una cuchillada en Aranjuez.

El Majo y Fachada eran carbonarios, y se habían convencido, desde la asonada del 19 de febrero, de que Regato era un agente absolutista. Todos los carbonarios tenían ya esta evidencia y habían dispuesto vengarse.

En el mes y medio que faltaba Aviraneta de Madrid, la sociedad carbonaria había hecho algunos adelantos.

Parte de ella se había relacionado con los comuneros, y visitaba la casa de éstos; parte quiso permanecer independiente.

Aviraneta, hacía tiempo había presentado un plan de organización carbonaria. Este plan se discutió largamente y se llegó a aprobar.

Algunos de los italianos no querían que se desposeyese a la sociedad carbonaria de su simbolismo, que en el proyecto de Aviraneta desaparecía por completo.