—Sin duda alguna.
Miranda y Valcárcel asintieron. Siguieron Aviraneta y Riego hablando largamente. Se discutieron una porción de cosas y se puso en evidencia la poca conformidad de las opiniones de Riego y Aviraneta.
Estaban de acuerdo en las soluciones y estaban en desacuerdo en los motivos de obrar.
Este desacuerdo en los motivos fundamentales es el que produce casi siempre mayor falta de estimación entre las personas.
Aviraneta, hombre de perspicacia y de intuición, veía desarrollarse ante sí el espíritu de Riego a medida que hablaba con él como un hombre que despliega un plano y va dándose cuenta de la geografía de un país.
Riego era un ambicioso, como lo era Aviraneta; pero Riego se movía más por motivos ideológicos que Aviraneta. En Riego había una noción central de la política, quizá no muy elevada, pero la había; en cambio, en Aviraneta, no. Aviraneta era liberal por odios, por simpatías, por intuiciones; Riego lo era por conceptos. Aviraneta era valiente siempre, por fuerza, por agilidad espiritual; Riego podía serlo en ocasiones por necesidad y por convicción. Riego era capaz del sacrificio por la idea; Aviraneta era capaz del sacrificio por la aventura.
Aviraneta tenía una resistencia física grande; Riego era enfermizo; Aviraneta contaba con su voluntad como con un muelle fuerte y tenso; Riego no contaba siempre con ella; Aviraneta hubiese expuesto la vida por una bagatela, por amor al peligro; Riego sólo por una cosa trascendental; Aviraneta era audaz por instinto, por contextura psicológica; Riego, por reflexión. Lo que para Aviraneta era fácil, para Riego significaba un esfuerzo.
Si cada individuo, como suponen algunos observadores, en vez de ser un yo, es un conjunto de yos obscuros y embrionarios, lo que hacía Aviraneta lo hacía con todos los Aviranetas de su alma; en cambio, lo que hacía Riego, lo hacía por el esfuerzo y la victoria de un Riego sobre los demás Riegos de su espíritu.
Riego era un héroe incompleto; Aviraneta era un aventurero perfecto. Ahora la perfección tiende a desdeñar la imperfección: Aviraneta desdeñó a Riego; Riego, en cambio, sintió una mezcla de desprecio y de temor por Aviraneta.
Aviraneta pensó: «Este pobre hombre quiere ser un héroe y no tiene energía para ello».