Se volvió a Arcos, y dos días después, todas las tropas reunidas marcharon a Jerez. Al día siguiente se proclamaría la Constitución en esta ciudad.
Aviraneta fué al cuartel donde se encontraban los oficiales amigos suyos, y no le dejaron entrar. Por la tarde vió que estaba vigilado. Aviraneta se presentó a Zuaznavar y al capitán Sorrozábal, dispuesto a pedir explicaciones a Riego; pero éstos le convencieron de que en aquellas circunstancias sería lamentable.
Riego tenía una idea falsa de él.
Zuaznavar y Sorrozábal añadieron que lo que les parecía mejor era que Aviraneta fuese al Puerto de Santa María a reunirse con otro vasco, el capitán Roque Arizmendi, que había ido allí escoltando a los generales prisioneros.
Aviraneta pasó varios días en el Puerto en la inacción, con un tiempo desdichado de lluvias; presenció la entrada de Riego y Quiroga, y después fué a San Fernando.
Se había reunido aquí mucha tropa; Aviraneta tenía entre los oficiales amigos y conocidos, entre ellos Valdés, Iñurrigarro y Arizmendi. Habían nombrado general en jefe a Quiroga, y Aviraneta fué a verle y a ofrecerse a él; pero Quiroga era un galleguito ordenancista que creía que el movimiento era únicamente militar y que los paisanos nada tenían que hacer en él.
En el fondo existía cada vez más fuerte la rivalidad entre los guerrilleros y la tropa de línea, que había estallado después de la guerra de la Independencia, y bastaba que alguien se diese a conocer como guerrillero para producir desconfianza entre los militares de carrera.
Aviraneta tuvo que servir de testigo de las marchas y contramarchas de aquellas tropas, en las cuales seguramente no había ningún Napoleón.
Aviraneta ya no tenía nada que hacer allí, y, recordando el encargo de Salvador Manzanares, le escribió una larga carta, contándole con detalles cómo se había verificado el movimiento revolucionario. Esta carta se la entregó a un contrabandista de Ronda que marchaba a Gibraltar.
Al final de enero Aviraneta presenció la salida de Riego camino de Málaga, con una columna de unos mil quinientos hombres y algunos caballos.