—Entonces vayan ustedes al hospital a verle a Valdivieso y a decirle que tenemos una comisión del Gobierno, y que nos substituyan el domingo próximo en el mando de los tercios. Yo, mientrastanto, voy a avisar a mi madre.

Diamante hizo el encargo rápidamente, y una hora después cuatro hombres, jinetes en briosos caballos, marchaban al trote largo por el camino de Lerma.


II.
CONFERENCIA CON EL GOBERNADOR

Don José Marrón, brigadier de los ejércitos nacionales, era uno de tantos militares adictos a la causa constitucional. Su adhesión no llegaba al entusiasmo firme y constante; y al ver la lentitud de la obra renovadora del liberalismo, se desilusionó en seguida y comenzó a mirar con indiferencia los acontecimientos.

Elegido jefe político de Burgos, había comenzado su tarea con ahinco, y al ver las dificultades presentadas consideró la obra como imposible al poco tiempo.

Don José Marrón se encontraba en el despacho del Gobierno civil cuando le anunciaron que un señor llamado Eugenio de Aviraneta quería hablarle.

Inmediatamente, abandonando el despacho, entró en un cuarto pequeño, contiguo, y dijo al ordenanza:

—Tráigale usted aquí a ese señor.