—¿Qué instrucciones son las mías? Si cojo a los facciosos, ¿qué hago con ellos?
—Prenderlos.
—¿A los jefes también?
—También. ¿Le parece a usted mal?
—Muy mal.
—¿Pues qué cree usted que se debía hacer con ellos?
—Fusilarlos.
—No, no. Tomarán represalias.
—Las tomarán de todas maneras.
—No, no. Nada de fusilar.