—No, tonto. ¿Crees que si hubiera querido fusilarte te hubiese encerrado en aquella casa? No. Quería asustarte nada más, hacerte reflexionar, llevarte por el buen camino...
—¿El buen camino del absolutismo?
—El absolutismo y la religión son las únicas cosas que pueden salvar a España.
—Yo creo todo lo contrario, que la Libertad y la Constitución nos han de salvar.
—Pero, Echegaray, España no es de hoy; vive hace muchísimos siglos...
—Sí, vive hace muchísimos siglos mal, entregada a la barbarie, al fanatismo...
—No seas necio... Yo te probaría...
—No me probaría usted nada... Yo sí que le probaría, si tuviera tanto así de fuerza, que le fusilaba sobre la marcha.
—Bueno, fusílame... Fusila a tu antiguo jefe..., a un sacerdote indefenso...
—Nada de comedias, don Jerónimo... Ya le he dicho a usted que no le fusilo porque no tengo fuerza...