Entonces empezaron a pasar más soldados por la barca de Zalaín y comenzaron a aparecer y avanzar por la orilla del río. Los tiradores de las dos casas, Dorrea y la hospedería de peregrinos, se opusieron a su avance; las cañones de O'Donnell bombardearon las casas hasta que las desalojaron.

Al ocupar las dos casas próximas al río los liberales, los tiradores carlistas del puente se vieron mal y lo abandonaron. El puente estaba libre de enemigos, pero lleno de obstáculos, y los que fueran a quitarlos se exponían a ser cazados.

Entonces los soldados de Jáuregui cogieron dos carros con hierba y los fueron llevando por el puente, y, avanzando detrás, quitaron los obstáculos, y los nuestros comenzaron a pasar y a marchar al pueblo.

Un grupo de veintitantos carlistas, al mando de un sargento, quedó rodeado en la plaza por los chapelgorris y los soldados cristinos, y los veintitantos subieron a la torre de la iglesia y se fortificaron allí. Por la noche bajaron de la torre con una cuerda y se escaparon.

Al anochecer, Ganisch y yo y un liberal del pueblo, al que llamaban Laubeguicoa, fuimos a una posada de Illecueta y cenamos con unos carlistas; pasamos parte de la noche cantando, y dormimos muy bien.

Por la mañana volvimos a la plaza de Vera. Le conté a Jáuregui dónde habíamos estado, lo que le siguió pareciendo un exceso de suerte.

Al día siguiente de entrar en el pueblo los liberales, tenían las casas, la iglesia y el calvario; los carlistas estaban en un alto enfrente de Vera, en un fuerte, con un cañón que lo disparaban a cada paso. Lo que me hizo gracia es que los cornetas del fuerte carlista, de cuando en cuando, tocaban la jota navarra, como para demostrarnos a nosotros que no nos temían.

Yo le dije a Ganisch que alguno de nuestros chapelgorris tocara con la corneta Andre Madalen y Ay ay, mutilla.

Los carlistas, como ofendidos al oír nuestra música, dejaron de tocar la jota.

Yo me acerqué varias veces, a caballo, con mi esclavina y mi sombrero de copa, al reducto de Casherna, y oí silbar las balas cerca de mi cabeza.