—¿Y le paga el Gobierno de la Reina?

—Sí; quizá pudo poner en su libelo mucho más de lo que puso. Este Martínez López, para mí, es un tío antipático e inútil. Es burgalés, de Villahoz; se ocupa de cuestiones filológicas y agrícolas, y está liado con una corredora que va a casa de la Falcón, la Hidalgo.

—La conozco.

—Martínez López no creo que te diga nada interesante; chismografía nada más. Se le puede avisar por la imprenta de Lamaignere.

—De la calle de Bourg-Neuf; la conozco también.

—La Y es Bertache, un hombre de cuidado que te lo recomiendo. Bertache es un sargento carlista, joven, llamado Luis Arreche, de la casa Bertache de Almandoz. Este Bertache es casi un bandido. Tiene una querida, Gabriela la Roncalesa, que es una muchacha contrabandista a quien hace andar de aquí para allá. Iturri, el fondista de Bayona, sabe el modo de avisar a Bertache.

LA LETRA Z

—Por último, la letra Z de que te hablaron a ti en San Sebastián y te dijeron que indicaba el nombre de un francés, es José García Orejón, teniente en las filas de Don Carlos. Orejón ha sido caballista, es muy listo, muy cuco y muy desconfiado. García Orejón fué enviado por la misma Reina Gobernadora al cuartel general hace años, y aparece allí como furibundo carlista. Orejón tiene también relaciones con Gamboa.

El fué el que me dió a mí, cuando estuve en Bayona, escrito en cifra y con tinta simpática, el plan de la Expedición Real, que se ha realizado después. Con él combiné yo también la manera de sublevar las provincias Vascongadas y Navarra, en ausencia de Don Carlos y de sus tropas, aprovechando el cansancio de los pueblos; proyecto que, por falta de medios, no se ha podido realizar. Para avisar a Orejón dejarás una nota en un comercio de vinos de Saint-Esprit, de la calle de Santa Catalina, de un tal Artigues. De cuanto te digo no hay que hablar nada a nadie.