LA LETRA S

Era Iturri el comerciante y fondista de la calle de los Vascos. Me dijo que se iban acentuando por días las diferencias entre Maroto y Arias Teijeiro y sus partidarios respectivos.

—Maroto—añadió—es un hombre muy vengativo, despótico, altanero y rencoroso. Tiene gran odio a los demás generales carlistas, y muy poca simpatía por los vascos y por el fuerismo. Cualquier contrariedad le pone frenético. Arias Teijeiro es también hombre de cuidado, muy intrigante y muy tenaz. La mayoría del ejército está por Maroto, excepto los navarros, que prefieren a Guergué y a García. Don Carlos y la corte están por Arias, y algunos ambiciosos como Corpas y el padre Cirilo, andan buscando fórmulas de transacción que sirvan para ponerlos a ellos a flote.

Iturri agregó que Aviraneta debía presentarse en Bayona cuanto antes.

LA LETRA T

La letra T, Luci Belz, se presentó en casa de la Falcón a verme, y me contó mil chismes de los carlistas.

Era esta Luci Belz una mujer pequeña, fea, negra, con una cara de enana que tenía algo de la Mari Barbola de Velázquez. Era la curiosidad, la malicia y la mala intención reunidas.

—Se asegura—me dijo—que la princesa de Beira hace buenas migas con el padre Cirilo. A doña Jacinta Pérez de Soñañes, esposa de don Luis de Velasco, hombre de gran cabeza, le llaman la Obispa, porque se entiende muy bien con el obispo de León; Maroto sigue indignado con Don Carlos. Maroto visitaba con frecuencia, en Elorrio, a una muchacha, hija de un oficial postergado y enfermo. Maroto ascendió al padre, y dijeron en seguida que lo hacía porque la muchacha era su querida. Don Carlos, considerándose el árbitro de la moral, hizo la estupidez de llamar al padre de la chica y decirle que su ascenso se debía a que su hija era la querida de Maroto, con lo cual el pobre hombre se agravó y murió. Se asegura que la camarista Pilar Arce tiene amores con el infante don Sebastián, y que, como él es un poco bisojo y de mirada extraviada, le han cantado a ella esta copla el otro día:

Ojos de presidente