tiene mi amante:
uno mira al poniente
y otro al levante.
Se dice que la mujer del infante don Sebastián, la princesa María Amalia, que vive en Salzburgo, está tan gorda que parece un cerdo, por lo cual algunos consideran muy lógico el que su marido no le sea fiel.
Añadió Luci que había una gran corrupción entre los carlistas de Bayona, a pesar de los rezos y los golpes de pecho; que algunas señoritas iban a casas sospechosas para vivir, porque no tenían medios; que unas cuantas habían ido a ver una vieja de Ciburu, que les había dado pociones para abortar, y que, por último, se decía que entre Don Carlos y Arias Teijeiro había relaciones parecidas a las de Enrique III de Francia y sus mignones.
Luci Belz sacaba a flote, con su malicia de enana, todo el cieno que encontraba a su alrededor.
LA LETRA U
La letra U era la Falcón, y ella misma escribió su informe.
Hay muchos rencores—decía—entre unos y otros, y todo el mundo está cansado. El papel de Maroto y el de Arias Teijeiro sube por días, y tiene que venir, tarde o temprano, entre los dos, un rompimiento. Los marotistas dicen que Teijeiro es un vanidoso, ridículo, ignorante y corrompido; los teijeristas afirman que Maroto es un baratero y un hombre que está preparando la traición. Arias favorece descaradamente a los amigos y los asciende, y persigue con saña a los enemigos. El padre Cirilo y los demás cortesanos no están ni con Maroto ni con Arias, y Corpas, que ha intentado entablar varias veces negociaciones con los cristinos, sin éxito, y que ve que ni con Maroto ni con Teijeiro tiene porvenir, ha mandado a su compinche, Fernando Freire, con una bolsa de dinero y de alhajas a depositarla en un banco de París. Se afirma que Teijeiro ha puesto en juego todas las intrigas bajas que le son familiares; que ha hecho circular las mayores calumnias contra el infante don Sebastián, entre ellas la de que es gran maestro de la masonería, acusándole de tener malas costumbres, en un folleto publicado últimamente en Bayona.
Se dice que el malagueño don Diego Miguel García, el instrumento, el alma negra de González Moreno, cuando el fusilamiento de Torrijos, ha realizado su fortuna adquirida por depredaciones, y que la ha colocado en Francia. Muchos otros, según se asegura, han hecho lo mismo. La gente desea la paz; se espera con ansia una solución, sea la que sea, pero que acabe la guerra.