—Un caballo.

—¿Quiere usted ir de una tirada hasta Vera, o prefiere usted dormir en el camino?

—¿Qué distancia habrá?

—Unas siete u ocho leguas.

—Es bastante.

—Si se cansa usted, duerme usted en San Juan de Luz, o en Urruña.

—Bueno; ya veré.

—¿Tiene usted la maleta hecha?—le pregunté yo.

—Sí.

—Bueno. Entonces, nosotros dos vamos a ir a almorzar fuera de puertas, a un merendero que se llama el Buen Rincón, del barrio de Onzac; este chico, Pinterdi, cogerá su maleta en su hotel, y con la maleta y el caballo irá al merendero.