—Usted será mi primer amante—dijo luego.
Al principio, la cosa me pareció un poco absurda.
Luego, por el contrario, me pareció muy alegre.
La alemana llevó hasta el final su venganza.
XI.
UN PROYECTO ATREVIDO
Un día de invierno me citó Aviraneta para que fuera a su casa después de comer. Fuí, pasé a un despachito pequeño que tenía don Eugenio en la casa de huéspedes, y me encontré allí con don Lorenzo Alzate y don Domingo Orbegozo, a quienes conocía de San Sebastián.
Hablamos de la guerra, y después Aviraneta nos explicó el proyecto que había madurado.
—Cuando Don Carlos entró en España por Urdax, en 1834—nos dijo—, y dió principio el general Rodil a una persecución activa, andaba el Pretendiente a salto de mata ocultándose entre los breñales para librarse de ser hecho prisionero por las tropas de la Reina. Al organizar Zumalacárregui sus fuerzas, Don Carlos pudo abandonar en parte su vida trashumante; entonces eligió pueblos grandes para su residencia, nombrando ministros, secretarios y empleados. Esta pequeña corte, que entre los carlistas se llama el Real, ha andado siempre trasladándose de un punto a otro, y ha estado, como saben ustedes, en Estella, Durango, Oñate, Azcoitia y Villafranca.