Elorrio se despidió de nosotros dos, y se marchó.
Ahora, al cabo de más de medio siglo, lo recuerdo como si lo estuviera viendo, y, al recordarlo, pienso también en el pobre Muñagorri.
Cuando en 1841 se sublevó en Pamplona el general O'Donnell contra la Regencia de Espartero, Muñagorri salió de Bayona para Pamplona a reunirse con el general sublevado, siempre con su plan favorito de Paz y Fueros.
Elorrio, que por entonces era teniente y esparterista rabioso, cogió a Muñagorri el 14 de octubre en la ferrería de Zumarrista y lo fusiló inmediatamente.
Elorrio tampoco acabó bien; después de la guerra le nombraron oficial de carabineros, y como era un impulsivo y un alcohólico, hizo mil absurdos; le echaron del Cuerpo por meter contrabando, fué después jefe de una partida de contrabandistas, y un compañero le dió una puñalada.
XII.
EL PLAN ESCRITO
A los tres días de la visita del sargento Elorrio me escribió Aviraneta dándome noticias. Alzate había enviado unos confidentes sagaces a Azcoitia.