Por eso yo dejaría las capeas de los pueblos, aunque murieran en cada fiesta cuatro o cinco, y suprimiría las corridas de los profesionales.

Estando en el encierro de las fiestas de Pamplona corrí delante de los toros, y al llegar a la plaza me encontré con un ribereño que me dijo:

—¿A que no haces lo que hago yo?

—A que sí.

Se puso él en el camino por donde tenían que pasar los toros con la boina en la mano. Yo hice lo mismo. Los toros pasaron por delante, y no nos mataron porque sin duda tenían más buen sentido que nosotros.

Otra de mis aventuras sonadas la pensé imitando a mi tío Fermín, por quien sentía gran admiración. Como él había escalado el castillo de Fuenterrabía, yo pensé que debía escalar algo, y escalé la casa de una muchacha, hija del enterrador, que me gustaba.

Tenía en mi casa guardada una cuerda para cualquier evento, con un gancho de hierro en la punta. Una noche tiré mi cuerda con su gancho al balcón de atrás de la casa de la muchacha; dió la coincidencia de que agarró, y subí. Las maderas del balcón estaban cerradas. Decidido a llevar adelante la aventura, escalé el tejado y vi la chimenea rota. Cabía yo por allí. Sujeté el gancho de la cuerda, me metí por el tubo de la chimenea y bajé a la cocina del enterrador, envuelto en hollín y asustando a la familia.

Varias otras calaveradas de esta clase hice de chico, y la que me obligó a salir de Vera fué el haberle acompañado al general Oráa en un encuentro que tuvo con los carlistas cerca del pueblo.

Yo era liberal rabioso y anticlerical furibundo. Consideraba a mi tío Fermín como a un héroe, y recordaba sus frases y su odio por los clérigos. Habían excitado también mis rencores antifrailunos los frailes del convento de capuchinos del pueblo próximo al barrio de Alzate, que nos enseñaban a los chicos la Gramática, las Matemáticas y el Latín a fuerza de pescozones y de puntapiés.

Hay que reconocer que por entonces era la época en que los dómines, fueran laicos o seglares, tenían como principio pedagógico el apotegma: la letra, con sangre entra.