VII.
EXPLICACIONES Y AMENAZAS

Había cuatro hombres en la bodega, los cuatro militares.

Uno era bajito, moreno, pequeño, con la cara triste, bigote y la barba de varios días sin afeitar; llevaba levita de oficial; los otros tres eran soldados del 5.º de Navarra.

El oficial se llamaba Remacha, y tenía un aspecto reconcentrado y sombrío. Se adivinaba en él el fanatismo y la hipocondría.

—Ustedes me dirán lo que quieren—dije yo fríamente.

—¿De dónde ha venido usted?—me preguntó Remacha.

—De Vergara.

—¿Y a qué ha venido?