—He venido acompañando a esta señorita, a quien pretendo.
—A conspirar, a intrigar contra nosotros.
—No.
—Yo le digo a usted que sí.
—Yo le digo a usted que no.
—Sí; ese hombre es liberal y masón; yo lo conozco de Bayona—exclamó Salvador señalándome a mí.
—¿Eso es verdad? ¿Es usted liberal?
—Sí, señor.
—¿Y masón?
—También; pero no soy amigo de Maroto, ni del conde de Negrí, como este hombre—y señalé a Salvador—. No he venido a desunir a los carlistas, sino a acompañar a esta mujer. Que diga ella misma si tengo alguna relación política con sus amigos, si no hemos reñido, porque ella es carlista y yo liberal.