Miguelico se puso a pasear por el sótano y a cantar una canción monótona, que quería ser irónica.

Vosotros nos decíais a nosotros,

al vernos:

en la lid moriremos

con gloria.

Y apenas en Hontoria

entró Merino,

recorristeis más tierra

que un peregrino.

En aquellos momentos pensé una porción de cosas rápidas. Mi imaginación galopaba; pero se perdía en fantasías inútiles.