XIII.
LA VUELTA DE MARÍA
El 27 de abril, María Luisa de Taboada apareció en Bayona, y fué a visitar a don Eugenio. Ya no era la muchacha de antes, petulante y charlatana, sino una mujer reservada y taciturna. A mí me vió en la calle y se escapó para no hablarme.
Pregunté a la hija del brigadier carlista qué le pasaba a María.
—Ya sabe usted que es la novia del general Villarreal y que quieren casarse; pero al pobre Villarreal no le reponen en su puesto; le han tenido preso, y, además, está tísico. Parece que habían decidido vivir como marido y mujer hasta que se pudieran casar, pero como no tienen medios, María Luisa vuelve aquí, no sé si a ser señorita de compañía o a qué.
Aviraneta me dijo que pensaba emplearla de nuevo.
Un día encontré a María en casa de Aviraneta. Al verme palideció y se turbó.
—¿Me odia usted?—le pregunté.
—No.