—Siempre queda espontaneidad. Otro consejo: Si te invitan a hacerte masón, no digas que no: acepta, pero sin entusiasmo. Si nadie te invita, no te presentes tú.

—Muy bien.

—Segundo consejo. Ahora no; pero si más tarde tienes algo importante que guardar, lo llevas al caserío Ithurbide, de Bidart, y lo dejas en el armario de mi cuarto. Siempre ve solo y aprende a guiar un cochecito.

—Sé guiar.

—Iturri tiene un tílburi, y te lo prestará siempre que lo necesites.

—Muy bien.

—Es importante en muchas ocasiones no tener más testigo que un caballo. Ahora nos vamos a quedar de acuerdo en los medios de correspondencia entre nosotros dos. Asunto de familia, sin importancia: carta corriente. Asunto político reservado, pero sin trascendencia: papel blanco y tinta simpática. Asunto político importante: papel amarillento, carta con plantilla número uno y tinta simpática. Asunto importantísimo: carta con papel azulado, con plantilla número dos y tinta simpática.

Aviraneta me dió dos frasquitos de la tinta simpática, las plantillas una y dos, y me explicó su uso.

—También convendría—concluyó diciendo—que escribieras un diario contando todo lo que vayas viendo, y haciendo una biografía de cuantas personas conozcas. Si haces esto que te aconsejo, nunca pongas nombres, sino anagramas.