Uno de los resultados de mis lecturas fué el darme una preocupación grande por España y, al último, hacerme patriota.

Leí un Resumen Geográfico de la Península ibérica, por Bory de Saint-Vincent, muy áspero para nosotros, y otro libro, L'Espagne sous Fernand VII, por el marqués de Custine, que tenía escrito en los márgenes palabras de protesta de algún lector español. Yo conocía de España muy poco, casi nada, y, sin embargo, me dió la impresión de que el libro del señor marqués era un tejido de embustes y de tonterías.

Leí todos los libros que encontré sobre nuestro país.

Hay que reconocer que la mayoría de las cosas que los franceses han escrito acerca de España valen poco: son casi siempre observaciones superficiales y vulgaridades que destilan antipatía y odio. No se explica bien, mas que teniendo un fondo entre rencoroso e indelicado, la rabia de los franceses contra un país como el nuestro en el siglo xix, en plena disolución y decadencia.

Estas duras invectivas contra España me hicieron, como digo, patriota.

Mi sensibilidad patriótica fué un hecho nuevo que surgió en mí con la lectura y al ver que se denigraba constantemente a España. En España no se podía vivir una vida relativamente civilizada, ni comer, ni dormir. España era un país imposible. Los españoles, al parecer, éramos una excepción en el mundo: malos, crueles, sanguinarios, incultos, indisciplinados, de color negro y cobardes.

Sin embargo, cuando fuí leyendo biografías, encontré que los tipos históricos españoles valían lo de los otros países, y que muchas veces los superaban. Me chocó la incomprensión de los franceses para con nosotros. Reconocían que España podía haber tenido en otras épocas hombres de genio, pero eso no valía.

Los franceses, en general, creen que el colmo de la civilización es llevar un redingote con elegancia, y que decir cuatro o cinco lugares comunes con una pronunciación muy perfilada y con un acento muy nasal es algo sublime. En esto se engañan. El mundo que admira el acento parisiense, y la cocina francesa, y las cantantes de café concierto, es el mundo de los tontos, de los rastacueros y de los negros disfrazados. Al mundo inteligente lo que le interesa de Francia es su aportación a la cultura general, sobre todo su aportación científica.

LOS GRANDES HOMBRES DE LA ÉPOCA