En medio de la conversación, de pronto, me preguntó Miñano:
—¿Usted conoce al comandante D'Aubignac?
—Sí.
—¿Qué clase de hombre es?
—Es un hombre de poco talento y un tremendo reaccionario.
—A mí me lo habían pintado como hombre inteligente y liberal—dijo el viejo desconocido.
—No. ¡Ca!—repliqué yo—; el otro día estuvo hablando mal del general Harispe y lamentándose de que el Gobierno de Luis Felipe haya puesto al mando de la división de Bayona a un republicano.
—¿Así que usted cree que D'Aubignac es realista?
—Lo es, sin duda alguna.
—¿Y qué dice del subprefecto?