—No creo. Es el tipo bajo de Don Juan—me contestó con su indiferencia Stratford.
SOBRE DON JUAN
—Es decir—añadió Stratford—, hoy todos los tipos de Don Juan son bajos e insignificantes. Para mí Don Juan no ha tenido valor mas que allí donde ha habido creencias religiosas fuertes, donde la mujer se guardaba ansiosamente por temor al pecado y al infierno.
—En España.
—Claro, en la España de los Austrias, donde el amor tenía que luchar con enormes dificultades. En otras partes es una tontería. El Don Juan de Molière me parece un contrasentido y hasta una ridiculez. ¡Un señor rico en Francia que seduce muchachas aldeanas! ¡En un país en donde las chicas están deseando dejarse seducir!
—Sí, ¡la verdad que no es un gran mérito!
—Ninguno. El Don Juan no tiene valor mas que en la España católica y fanática del siglo xvi y xvii, con un fondo de miedo al infierno, de terror místico, de misterio. Fuera de esa época y de España es un personaje ridículo.
—¿Y todos esos franceses, ingleses y alemanes que han transplantado a su país el tipo de Don Juan?—le pregunté yo.
—Pues son unos petulantes majaderos. Los de más talento no lo han podido rejuvenecer y transplantar. Lord Byron no lo ha conseguido. Respecto a Lovelace, es un canalla insignificante. Don Juan en el amor es lo que el hereje en la Teología. Se necesita un dogma activo, eficiente, con un brazo secular, poderoso, para que haya un hereje; si no lo hay, el hombre que piense atrevidamente será un original, un librepensador, pero no un hereje. Lo mismo pasa en el amor; ¿no hay peligro, no hay misterio? Pues Don Juan no puede ser un héroe malo y demoníaco, sino un señor vulgar. ¿Qué es el Don Juan en este tiempo? Joven, es el calavera corriente; entrado en años, es el vieux marcheur, que se ve en París, rojo, pesado, delante de un escaparate tratando de seducir con su dinero a una aprendiza de quince a diez y seis años. En ninguna de estas edades creo que se le pueda ocurrir a nadie el tener a este tipo de Don Juan como un ornamento de la humanidad.
—Y el dandysmo, ¿no es algo así como una variedad del donjuanismo?—le pregunté yo.