—No. El dandy es un tipo más en consonancia con nuestro tiempo. Hoy se puede ser un dandy verdadero: en cambio, no se puede ser mas que un Don Juan falsificado.


VI.
EN CAMBO

Al comenzar la primavera, la madre de Stratford nos invitó a Delfina, a madama Saint-Allais y a mí a pasar una temporada en Jaureguía, su casa de Cambo.

Tomamos un coche y salimos de Bayona una mañana espléndida. Jorge Stratford nos acompañó y fué todo el camino hablando animadamente con Delfina. Yo tuve que recoger como en un lacrimatorio las frases sepulcrales de la poetisa madama de Saint-Allais, que veía el mundo con los ojos del vizconde de Arlincourt, el segundo o tercero de la serie de los vizcondes ilustres que comenzaba por el de Chateaubriand.

Después de Ustariz, pasamos por el seminario de Larresore. Madama de Saint-Allais quería ver a un sobrino suyo que estaba educándose allí, y entramos. Nos llevaron a un patio con arcos, y luego, a una gran terraza con un barandado de hierro, desde donde se divisaba la vista admirable del valle del río Nive.

JAUREGUÍA

Poco después de salir de Larresore llegamos a Jaureguía, la casa donde vivía Stratford, cerca de Cambo.

Era una casa del tiempo del Imperio, con un hermoso parque de árboles antiguos, algunos cortados en formas artificiales, cónicas y redondas. Delante de la fachada había un jardín enarenado con macizos de flores y un estanque en medio.