ANSIEDAD

—¿Quién es?—decía la criada.

—Soy yo—contestó una voz de fuera—. Abre.

—Me ha dicho el ama que no abra a nadie.

—Si estoy aquí hospedado.

—No importa.

—Vamos, no seas tonta.

—Que no, que no; me ha dicho el ama que no abra a nadie.