—A éste no le conocéis—dijo el coronel, señalando a Aviraneta—; éste es el granuja más granuja que hay en el mundo.

—Y el liberal más liberal de todos los españoles.

—¿Qué piensas hacer, Aviraneta?

—Pienso comer.

—¿Y luego?

—Luego tomar el coche y marcharme a Santander.

—¿Irás por Miranda?

—Sí.

—Pues hasta Labastida te acompañaré.