—Qué, ¿ha llegado algún viajero?—preguntó Herrera.
—Así parece.
—¿De dónde viene?
—No sé; el mayoral lo sabrá.
—¿No sabe usted quién es, o a qué viene?
—No.
—Pues él ha dicho que le conocía a usted—interrumpió Leguía.
—¿A mí?—preguntó algo sobresaltado el posadero.
—Sí; es cierto—afirmó Herrera.
—¡Ah!... Es verdad..., creo que ha estado aquí hace años.