—Sí; ha venido mi padrino.
—¿Su padrino de usted es un señor de negro, bajito, de sombrero de copa?
—Sí. ¿Cómo lo sabe usted?
—Porque le vi venir al pueblo ayer noche. ¿Va a estar algún tiempo aquí?
—No; mañana se va a marchar.
—¿Ha venido para algunos asuntos de familia?
—No sé para qué ha venido. Yo no le pregunto nunca nada.
—¿Viaja mucho?
—Sí; mucho.