—Yo creo que no es cosa de que sigáis aquí—dijo el padre.
—¿Por qué no?—preguntó Andrés.
—Margarita no puede vivir siempre metida en un rincón. A ti no te importará; pero a ella sí.
—Que se vaya a Madrid por una temporada.
—¿Pero tú crees que Luis no está curado todavía?
—No sé; pero me parece mejor que siga aquí.
—Bueno; veremos a ver qué se hace.
Margarita explicó a su hermano que su padre decía que no tenían medios para sostener así dos casas.
—No tiene medios para esto; pero sí para gastar en el Casino—contestó Andrés.