—Sí, hace un año. No podía acabarla por aquella chica que era mi novia. Me pasaba el día entero hablando con ella; pero los padres de la chica se la llevaron a Santander y la casaron allí. Yo entonces fuí a Salamanca, y he estado hasta concluir la carrera.

—¿De manera que te ha convenido que casaran a la novia?

—En parte, sí. ¡Aunque para lo que me sirve el ser médico!.

—¿No encuentras trabajo?

—Nada. He estado con Julio Aracil.

—¿Con Julio?

—Sí.

—¿De qué?

—De ayudante.

—¿Ya necesita ayudantes Julio?