—Su mujer, ¿cómo es?
—Es una muchacha vistosa, pero él la está prostituyendo.
—¿Por qué?
—Porque la va dando un aire de cocotte. El hace que se ponga trajes exagerados, la lleva a todas partes; yo creo que él mismo la ha aconsejado que se pinte. Y ahora prepara el golpe final. Va a llevar a ese Nebot, que es un muchacho rico, a vivir a su casa y va a ampliar la clínica. Yo creo que lo que anda buscando es que Nebot se entienda con su mujer.
—¿De veras?
—Sí. Ha mandado poner el cuarto de Nebot en el mejor sitio de la casa, cerca de la alcoba de su mujer.
—Demonio. ¿Es que no la quiere?
—Julio no quiere a nadie; se casó con ella por su dinero. El tiene una querida que es una señora rica, ya vieja.
—¿De manera que en el fondo, marcha?
—¡Qué sé yo! Lo mismo puede hundirse que hacerse rico.