—¿De veras?

—Sí; y me dijo una cosa, que usted había dicho de mí, que me incomodó.

—¿Qué le dijo a usted?

—Me dijo que usted había dicho una vez, cuando era estudiante, que casarse conmigo era lo mismo que casarse con un orangután. ¿Es verdad que ha dicho usted de mí eso? ¿Conteste usted?

—No lo recuerdo; pero es muy posible.

—¿Que lo haya dicho usted?

—Sí.

—¿Y qué debía hacer yo con un hombre que paga así la estimación que yo le tengo?

—No sé.