—Prepare usted los fórceps inmediatamente:
—¿Qué ha ocurrido?
—La procidencia del cordón umbilical. El cordón está comprimido.
Por muy rápidamente que el médico introdujo las dos láminas del fórceps e hizo la extracción, el niño salió muerto.
Acababa de morir en aquel instante.
—¿Vive?—preguntó Lulú con ansiedad.
Al ver que no le respondían, comprendió que estaba muerto, y cayó desmayada. Recobró pronto el sentido. No se había verificado aún el alumbramiento. La situación de Lulú era grave; la matriz había quedado sin tonicidad y no arrojaba la placenta.
El médico dejó a Lulú que descansara. La madre quiso ver el niño muerto. Andrés, al tomar el cuerpecito sobre una sábana doblada, sintió una impresión de dolor agudísimo, y se le llenaron los ojos de lágrimas.
Lulú comenzó a llorar amargamente.