LIBRO PRIMERO
NUESTRA SALIDA DE IRÚN

LAMENTACIÓN CARCELERA

Estas páginas las escribo en la Cárcel de Corte de Madrid, en el año de desgracia de 1834.

Acusado de conspirador por haber fundado la Isabelina, me he quedado solo en la cárcel; mis cómplices andan libres, gracias á mis declaraciones; yo no he querido cantar y los he salvado. No me lo han agradecido, y en los periódicos hablan de mí con desprecio y con burla.

Vivo en un agujero negro donde no tengo más compañía que las ratas. Les echo migas de pan y lo agradecen. Sin duda tienen más memoria que los hombres.

Para dar á la estancia en la trena mayor encanto, se ha declarado el cólera con una furia terrible. La iglesia de la Cárcel de Corte, habilitada de hospital, se halla atestada de enfermos y de moribundos.

El huésped del Ganges, como decimos los periodistas, da la batalla á la humanidad, si es que es humanidad la que está presa en un estercolero. Los enfermos se mueren al pie de los altares; los sanos se dedican á cantar, á bailar y á tocar la guitarra. Y ande el movimiento... el movimiento hacia el cementerio.

Aquí vendría bien un latinajo sentencioso, de esos que expresan con gran elegancia una vulgaridad conocida por todos; pero yo no recuerdo ninguno... ni falta.