—No puedo dormir. ¡El pobre Martinillo, muerto! ¡Y el Brigante! Al Brigante le han matado los nuestros.
—¡Cállate, Lara; te puedes comprometer!
Al cabo de poco tiempo me dijo:
—¿Sabes, de todo, lo que más me ha entusiasmado?
—¿Qué?
—La canción de los franceses.
—¿La Marsellesa?
—Sí.
—¿La sabes tú, Echegaray?