Salimos al campo á cortar estepares y matorrales. Pensábamos hacer fuego.

Estaba buscando leña, cuando me dijo Ganisch en vascuence:

—Oye.

-¡Qué!

—A éste le voy á atar yo y le vamos á quitar el dinero.

—¡Pero, hombre!...

—No hay más remedio. Con que no te duermas.

—Bueno.

Realmente era lo mejor, porque si no el Gato nos iba á exponer á que nos cogieran.