—Sé algo de esgrima.

—Pues á los húsares. Ahora, que al principio vas á tener que hacer las dos cosas, hacer cuentas y al mismo tiempo andar en las maniobras.

—Bueno.

—Así me gusta á mí la gente, trabajadora.

Me llevó don Jerónimo á mi oficina, y al día siguiente comencé á ocuparme de mis dos cargos.

Estaba todo sin organizar aún. Las Juntas seguían enviándonos voluntarios, y era indispensable tomar su filiación, interrogarlos, uniformarlos y armarlos.

LOS JÓVENES DE LERMA

De la parte de Lerma vinieron sesenta muchachos de la villa y de los alrededores, algunos con su caballo enjaezado, el sable y dos pistolas cada uno.

El escribano Santillán, presidente de la Junta de este pueblo, se presentó con su hijo Ramón, que ansiaba alistarse como voluntario en la partida y dejar la facultad de Derecho de Valladolid, en donde estudiaba. Santillán, hijo, fué luego ayudante mayor del regimiento de húsares de Burgos.

Al mismo tiempo llegaron al campamento varios jóvenes de Lerma: Julián de Pablos, Eustaquio de San Cristóbal, Fermín Sancha, Miguel de Lara, Ricardo Páramo y otros, que, en su mayoría, fueron luego capitanes distinguidos del regimiento de Burgos, en que se convirtió andando el tiempo parte de la guerrilla de Merino.