LIBRO SEGUNDO
LOS GUERRILLEROS

I
EL BRIGANTE Y SUS HOMBRES

Al principio de reunirse la gente nueva de la partida hubo gran confusión entre nosotros; luego vinieron á nuestro campamento de Hontoria los comandantes Blanco y Angulo, enviados por la Junta Central, y dos oficiales de Administración, y se comenzaron á poner las cosas en orden.

El comandante Blanco organizó las fuerzas de caballería. Era hombre inteligente, buen militar, de valor sereno, sin petulancia alguna y sin ambición.

Probablemente por esto no prosperó.

Desde el momento que llegaron los oficiales enviados desde Sevilla, yo dejé la oficina y me incorporé definitivamente al escuadrón.

Merino no quería tener mezclados los guerrilleros antiguos y los modernos, por el temor de las rivalidades y peleas, y como tampoco quería disgustar á los antiguos de su partida, formó tres escuadrones, dos de guerrilleros viejos y uno de los nuevos. Los dos de los viejos los mandaban el Jabalí de Arauzo, y Juan el Brigante, que gozaban de cierta independencia; el moderno, más disciplinado y militar, tenía al frente al comandante Blanco.

Al mismo tiempo se comenzó á organizar un batallón de infantería á las órdenes del comandante Angulo.

A pesar de estas separaciones, estallaron las rivalidades. Todos aquellos guerrilleros antiguos eran hombres montaraces, sin instrucción; casi ninguno sabía leer y escribir.