—¿Lo sabes tú?
—Lo sé todo.
—¿Te lo han dicho?
—Lo he visto.
—¿Qué has visto?
—He visto que se escribían cartas y luego se hablaban y se daban citas.
—¿Dónde se encontraban?
—Generalmente en el claustro de las Descalzas. Al principio, Miguel escribía con lápiz, en una de las ventanas, el lugar de la cita; luego iba ella y borraba lo escrito; después era un pobre que está a la puerta de esta iglesia el que se encargaba de su correspondencia.
—¿Lo viste tú?