—Don Eugenio.

—¿Qué?

—Me han dicho una cosa muy grave.

—¿Qué le han dicho a usted?

—Que usted es liberal.

—¡Ah!; ¿pero no lo sabía usted?

—No. ¡Así que usted es liberal! ¡Ave María Purísima! ¡Y yo que le creía a usted una buena persona!

—Y lo soy.

—Pero, bueno, dígame usted la verdad. ¿Usted ha hecho pacto con el Demonio?

—No, no; puede usted creerme, padre Anselmo: no he hecho pacto con él.