Aquel patio tenía algo de plazuela, de casa de juego, de manicomio, de foro, de plaza de toros y de hospital.
Todas las aglomeraciones de hombres solos son, indudablemente, malsanas, repugnantes; huelen a sentina, ya sean cárceles, cuarteles, seminarios o conventos; pero la cárcel es la cloaca máxima.
Allí se reúne la basura humana, los detritos de la sociedad. Lo que no está podrido se pudre pronto, y la infección envenena el ambiente con sus miasmas.
La cárcel es como la imagen negativa de la vida moral. Allí la bajeza, la fealdad, la maldad, el odio, todo lo más horrendamente humano, se muestra a lo vivo.
Es un pantano en una fermentación constante que exhala vapores fétidos bastantes para envenenar toda la atmósfera.
La cárcel es la universidad de lo perverso. La Naturaleza se divierte, a veces, en formar monstruos con lo físico o con lo moral. Los monstruos físicos vagan por el mundo; los monstruos morales tienden a reunirse en la cárcel. Aquí se completan, se complican, se hacen más perfectos en su monstruosidad.
En la Cárcel de Corte, por entonces, había de todo: políticos, homicidas, lechuguinos, jovencitos elegantes y bien puestos, viejos barbudos y enfermos, locos desnudos que lanzaban horribles lamentos, reñidores desesperados que pasaban la vida entre gritos y blasfemias.
Allí el robo, el asesinato, la estafa, la locura, el cinismo, la enfermedad, la miseria, la matonería, la sodomía se daban la mano y bailaban una terrible danza macabra.
Esta fermentación de la cárcel, que acaba con los sentimientos nobles del hombre, no sólo no acaba, sino que deja el egoísmo, el instinto de vivir más ágil que nunca. Nada se parece tanto a un gallinero, a una casa de fieras, a una selva virgen, a un bosque de bestias feroces, como una cárcel. El preso vive allí como un piel roja, siempre en acecho, dispuesto a destrozar al prójimo por la fuerza, por la malicia o por el engaño.
Lo característico de la cárcel es esto: que no hay piedad. El valiente allí muere o vence, el tímido sucumbe; para el desdichado sin energía son todas las miserias, todos los horrores, todas las groseras mixtificaciones.