—¿Qué va usted a hacer?

—El hermano de Macías me ha dicho que le va a visitar a García Chico y a pedirle que tome cartas en el asunto. Chico estaba en la librería cuando el supuesto robo; conoce a Castelo y debe tener idea de lo que ha podido ocurrir.

—Sí—dije yo—, ese García Chico es un terrible sabueso. Para la Isabelina nos hizo unos informes admirables de precisión. Si hay algún misterio él lo aclarará, porque creo que conoce a Castelo y a Macías.

Pocos días después se presentó Luna en la Cárcel de Corte, me llamó al locutorio y me dijo:

—¿Sabe usted que se aclaró el misterio?

—¿Qué misterio?

—El del joven Rocaforte.

—¿Había un misterio?

—Sí, tenía usted razón: no había tal robo. Ha sido una trampa de Castelo, que se ha jugado el dinero de Macías perdiéndolo y, para sincerarse, inventó la historia del robo del gabinete de lectura.

—¿Y quién ha descubierto el enredo?