—Sí, se lo ha entregado; pero ese dinero, Castelo lo ha perdido jugando, y parte se lo ha dado a su querida Paca Dávalos.
—¿Pero esto está comprobado?
—Perfectamente comprobado.
V.
LO OCURRIDO
¡Cosa extraña el hombre, y más extraña aún la mujer! ¡Qué torbellino en su cabeza! ¡Qué abismo profundo y peligroso en su corazón!
Byron: Don Juan.
Chico le dijo a Luna que había sospechado inmediatamente algún gatuperio. Conocía a fondo a Castelo y sabía que era jugador y hombre de pocos escrúpulos.
Chico hizo una investigación en las principales casas de juego, y, al poco tiempo, averiguó lo ocurrido. Castelo había jugado muy fuerte en un círculo de la Carrera de San Jerónimo que se titulaba el Círculo Universal. Castelo solía frecuentar esta timba, jugando siempre poco, cuatro o cinco duros a lo más, porque tenía la paga empeñada y no contaba mas que con escasos recursos.
Días antes del supuesto robo, Castelo se presentó en el círculo con la cartera llena de billetes, puso la banca y perdió una gran cantidad. Tres noches seguidas hizo lo mismo, siempre con mala suerte.