Y ahora una advertencia:

Como los chicos cuando terminan un castillo de arena le adornan con unas banderolas vistosas para que tengan más apariencia, así he hecho yo poniendo después de acabada mi obra frases literarias de escritores célebres al frente de los capítulos.

Así he pretendido dar a éstos cierto aire de pompa y de solemnidad que, naturalmente, no tienen; porque yo nunca he sido ni pomposo ni solemne. De esta manera, al que no le guste el texto se puede entretener con las banderolas.


LA CÁRCEL DE CORTE

I.
EL CALAMAR

Sobre mi cabeza, ¡escuchad! Escuchad los gritos prolongados y frenéticos de aquellos cuyo cuerpo y cuya alma son igualmente cautivos.

Lord Byron: La lamentación del Taso.

Denunciado por Francisco Civat y preso por el inspector Luna—comenzó diciendo Aviraneta—ingresé el 24 de julio de 1834 en la Cárcel de Corte.