XXII.
LA LEYENDA DE CHILLA, SEGÚN ARACIL
Y usted sabe ¿por qué se llama esta ermita Nuestra Señora de Chilla?—preguntó María a don Álvaro.
—No.
—Pues seguramente tendrá una explicación este nombre, su historia o su leyenda.
—Si no la tiene, es fácil inventarla—dijo Aracil.
—Yo no tendría imaginación para tanto—repuso don Álvaro.
—Yo, sí; ahora mismo se la voy a contar a ustedes; pero no le diga usted nada al cura.
—No, descuide usted.