—Calcopirita.
—¿Y esto amarillo, de color de canario?
—Oropimente.
—Es veneno—añadió Maruja, la mayor—, porque tiene arsénico, y echa olor a ajo si se quema.
María se echó a reír.
—Pero ¡son unas sabias estas chicas! ¿Y estas piedrecitas azules?—siguió preguntando.
—Lapislázuli.
—¿Y estos cuadrados?
—Espato fluor.